jueves, 28 de agosto de 2014

Visita

Ilustración Carlos López Tavera

Hace unos pocos días la muerte vino a saludarme, no en mi cuerpo pero sí en mi historia, en la historia de seres queridos, en la historia de la humanidad. Vino a mi mente y vino a contarme lo que no se puede escuchar sino a través de las lágrimas unidas, del dolor de lo que duele y seguirá doliendo, del apego a la vida y a la compañía. Me habló de las enfermedades humanas, de las coincidencias, del destino, de lo irrefutable. Me contó que somos muy poco en relación con lo que somos en la memoria, me contó que la vida es una ilusión, un sueño y que el ego es la trampa más mezquina, la sombra sobre la que posa la ignorancia.
Me invitó a esperarla tranquila, nunca falla, me lo reiteró.

febrero 2014

sábado, 12 de julio de 2014

Ecos


Nuestra ciudad está llena de ecos, unos rebotan para nosotros y el resto le pertenecen a la calle y también a la guarida de muros naranjas. Hileras melódicas de signos que ya no son más que recuerdos, constantes recuerdos de ritmo cardíaco. Todos juegan a ser ciegos cuando sale el sol, y en las noches prefiero no soñarte ya, mejor espero los inviernos que te traen como cobija con un detalle al corazón.
Varios pajarillos posan en susurros, van de palabra en palabra discutiendo entre los que no saben volar y los que vuelan por la mente.
Letras ya sólo hay para permanecer, no importan las horas que medien entre un beso de despedida  y el abrazo más intenso. Ahora volamos dentro de la muralla de la rutina a la que fuimos arrojados desde aquella noche, la más larga.


martes, 3 de junio de 2014

Enredo en sueño



Tengo tanta imaginación que pude imaginarme la vida que no tuve mientras la vida que deseaba tener ahorcaba la que estaba teniendo. Ahora todo eso es recuerdo, recuerdo lo que sólo imaginé, recuerdo lo que pudo haber sido, y recuerdo que esta vida que tengo es porque así lo he querido.


Se trata de confiar, confiar en lo que sueño y he soñado, en lo que imagino y creo, porque de crear se trata, de crear los sueños, de creer en ellos.

Hace tres días.

Hace tres meses.


lunes, 19 de mayo de 2014

Sólo de eso se trata.


Diario es hoy. De eso se trata. Abril antes era el mes más cruel y ahora en un respiro se me fue sin voz, sin canto y con un poco de adelanto a todo lo que ya venía verse doler.
Pensé que veníamos de un sueño bien soleado, cargado de luz como las manos. Y sólo fue pasión, y sólo fueron miedos. Tontos miedos agrupados.
Sería bello saberse igual que abril, cruel y sin ningún desierto para gritar. Sólo estrellas somos como el polvo de los años… como el tiempo que se escurre, como los cantos de cada uno de los dioses, y de todos los hermanos. Más bello aún sería entonces ser como el tiempo rige, ser y estar de paso haciendo que todo quien te encuentre se pregunte. ¿Quien eres? ¿Por qué tan de prisa?
Y no haya respuesta, nada, ni una huella, apenas un bosquejo de guiño que se confunda con sonrisa. Podría ser una gota de agua salada que haga fractales en microscopio, fractales iguales a una foto de un río desde un satélite. Bello sería también dejar de ser satélite para meterse en la ruta de la vida donde hay fuego, espeso, lento, del que quema el tiempo y lo deja hecho cenizas. Bello sería ser diario hoy, sólo eso, hoy.

19 mayo

viernes, 2 de mayo de 2014

Sankaras en roca




La diplomacia y la falacia tejen encuentros, esperados e inoportunos. Repentinos cruces que si fueran casualidad merecerían ser otra cosa. Pero no lo son y llegan apenas a rozar su verdadera identidad, tienen capas y cochambre de hipocresía. Resta, sobra orgullo, formas y formalidades. Somos grises víctimas de lo correcto. Sentimientos rebozados en hormigón y cenizas de sueños. Armadura incorrosible, sankaras en roca, sankaras en roca, sankaras en roca.


un sábado, marzo 2014




miércoles, 2 de abril de 2014

Latente por derribo

He recuperado todo lo perdido,
hasta lo que había pensado olvidado.
Por eso no te pierdo,
no te pienso ni te olvido.
Porque lo que menos me interesa ahora
es recuperarte,
tenerte vivo.

9 feb 2014

Foto: Pamela Pineda

domingo, 9 de febrero de 2014

Fuego nuevo

Me reconozco aquí, 
me reconozco ahora.
supe que vendrías,
bienvenida mi alma.

2 de febrero 2014

jueves, 30 de enero de 2014

Felices 28.


Aquí me tienes entre una obsesión de tantas buscando, como indigente en la basura y por toda mi casa, la libreta, esa que ya se convirtió en dos porque en su búsqueda encontré la memoria de otra también ausente... Sé que mi obsesión por los recuerdos, su latencia, vigencia y condición me fugan del ahora, me intoxican de nostalgia. Quisiera, de verdad lo siento, que aquel ideal acerca de vivir el presente me bañara el cuerpo y el pensamiento, últimamente cíclico, automatizado, agotado y sediento, que entonces fuera todo y ese todo tan pleno como mi deseo, el de tenerte cerca. Es una necesidad añeja, mas no caduca, la que ha velado mi sentir desde hace años, periodos de esplendor ha habido pocos pero tan reales, pocos y no tan cortos, pocos y no contables; hablo de la necesidad de renacer... ¿has estado en algún retiro? esa es mi verdadera esencia, la del exilio de uno mismo... más humana cada día, me entrego al fin al devenir de un presente salpicado de ideales bellos, brillantes y cálidos... y entonces  llegas, llegaste, aunque ya estabas y no te vas, aunque te vayas, porque a donde me refiero llegaste perteneces...: a mi vida, de mi vida ya eres. A ti, al que ya estaba no lo conozco bien, me has dejado atisbar una personalidad hermosa y así hermosa es tu esencia en ese Salvador que yo tengo. Hoy cumples 23 años, de lo demás no me hagas mucho caso pero recuerda bien que este día ofrendé no olvidarte. Dejemos al futuro ser cuando quiera y sirvámonos del pasado para que nuestro andar sobre el tiempo sea ligero, sea bello a pesar de que tenga más parecido con un recuerdo, ¿recuerdas que fabricamos uno?... de aquel recuerdo sólo recuerdo tu ojo acompañado de la perfección de una ceja que más obscura sería la misma noche, no aquella de luna llena sino la noche más negra. Decías hace unas palabras que dejáramos a la vida hablar... pues sí, que hable, que sea fuerte y claro su discurso, que sepa ser honesta, que se atreva la vida a ser vivida. Dicen que sólo hay una, (perdona estas palabras atropelladas, en la medida que sea posible léelas variando la velocidad, de la puntuación interpreta libremente, las convenciones hoy me sobran y es porque le huyo a la sobremeditación  que me envuelve en un loop, pariente y cómplice del tiempo perdido al que llamamos pasado, recuperado a medias, perdido de nuevo, valioso como el oro, ¡vaya fortuna aquella!... ya no supe dónde cerrar el paréntesis... aquí?)... quizá las verdaderas ansias de la vida nos dejen compartir más, las mías son de aquella que al terminar este monólogo arrojado sin orden ni piedad reitera que te quiere, que te quiere, que te quiere. Felices 23.


Para JSTP.
Hoy hace un lustro ofrendé no olvidarte, felices 28.

lunes, 27 de enero de 2014

La migración del regreso



De andar en el fango, a catorce días, doce de encierro… y venías, aquí cerquita y no, de nuevo a convivir con tu mascota y conmorir en la agonía, dejaste todo por ya haberlo abandonado, le llamo a eso subir en un globo. Te fuiste en tempestad de vicios y calcomanías y llegas sin tierra, a mitad de mi alegría. No vendrás a quitarme los sueños, esos míos que son tan míos… te doy la bienvenida y el buen adiós. Agitas el pulso de la herida, ya has aprendido a soltar… me gustará probar correr en esta nueva era, fugitiva de nuestro juego, tenaz.
enero 2013

jueves, 16 de enero de 2014

Para no volverme ciega

En la tendencia falsa que el escribir me propone nunca dejo de describir los sueños, los que me sacan muchas veces de la pastosidad con que el presente trata de apresarme.

¿Cuándo volveré a ser la niña de moños en los zapatos bailando al ritmo de un grillo?...
sólo lo que decía porque ya no hay más pasos rebeldes...

¡Cuántas injusticias hay en la cordura! si tan sólo pudiera saber qué trato de decir...

Escribo para no volverme ciega, pero esta ausencia de sentido ha dejado de mostrar su cara alegre, nunca podré así bañarme en ideas que brillen ni dejar de proponerme describir los sueños mientras a la hora del sueño no sueño. En la luna la noche se luce y me enferma la belleza de los seres que roncan y duermen sin querer, dejando palabras inconclusas cuando ni siquiera saben leer.

¿Serán las bombas o el zumbido del viento, serán las angustias, la ineptitud, las frustraciones? ¿Qué es entonces sino la vida? ¿Qué es lo que cada noche se apodera de una sombra vieja y no cesa de dar vueltas en las ideas más sencillas, en las más complejas? Si tan sólo me concedieran tres horas de sueño auténtico no dejaría de escribir versos inútiles atropellados de necesaria agonía y llenos de tiempo que cubre las horas lentas sin dejar rastro alguno de un ser despierto... pero volvería a sonreír.

No hay palabras más útiles cuando lo que se tiene que decir está prohibido.

En esta tendencia falsa a escribir con sentido, nunca dejaré de describir lo que los sueños sin presente mezclan en la pastosidad del estado en el que no se duerme y no se vive para crear.

¿Quién le sugirió a la cordura ultrajar la forma en las noches de luna llena?

Ostracismo amarillo 
2005  

lunes, 13 de enero de 2014

La costumbre de extrañar.


23 sep 2013

Lo primero que me vino a la mente fue decir: ¿Qué importa? ¿Qué importa si se acostumbra uno a algo nuevo? si de por sí ya estamos acostumbrados a algo, y si no, estamos en el proceso de estarlo, al fin y al cabo uno puede entonces acostumbrarse a otra cosa y ya… pero extrañar es no acostumbrarse a lo diferente, es decir, si te extraño es porque ya viene implícita la costumbre. En cualquiera de los casos, lo que uno debe de hacer es justamente lo que no debe dejar de hacer: construir un camino para nunca extrañarse a sí mismo, y nunca acostumbrarse a una sola versión de uno para entonces seguir moviéndose, caminando con sus propios pasos.

La reinvención.

Nos da un poco de miedo la ausencia, nos da miedo también la presencia… no quiero extrañarte ni quiero que te acostumbres. Dicen que las costumbres nos matan y no quiero morir ahora, ni que tú lo hagas tampoco.


lunes, 6 de enero de 2014

"una de las formas"


Tengo la sensación de que estoy a punto de seguir perdiendo el tiempo, pero alguien hace poco me recordaba lo bueno que es escribir y se me antoja jugar a que entonces si escribo estaré haciendo algo bueno. No sé bien si hacer algo bueno signifique no perder el tiempo, de cualquier manera el tiempo sigue corriendo haga o no algo que se considera bueno. Recientemente abrí este blog, no sé bien para qué o para quien escribo, sólo tengo la sensación de que puede ser divertido y que seguramente divertirme no es perder el tiempo, a mi me gusta la sensación esa de hacer algo que me haga pensar que estoy aprovechando mi vida, qué cambio!, ahora hablo de la vida en vez del tiempo, pero creo que comprendo por igual los dos términos, sólo que a veces decir una palabra u otra le da un peso distinto a la frase, o a la idea, o al tiempo o a la vida. Llevo muchos años con el hábito de escribir, por supuesto que éste se enfatiza cuando leo más, porque según yo, son actividades hermanas, no dependientes pero que se llevan bien. Así que ahora, como muchas veces que escribo, lo hago porque recientemente leí el blog de un amigo que me contagió y llenó de antojo de escribir, así sin más, por el cariño que le tengo a las palabras. Ellas que han sido un puente y una barrera sin importar su forma, sin importar si sólo han quedado en el plano mental o han sido externadas, ellas son la forma de mi pensamiento, una de las formas, por no asegurar que son la verdad, mejor prefiero decir que son “una de las formas”. Sí, abrí el blog y me pregunto por qué estoy más entusiasmada por alimentarlo que al blog otro, el de imágenes que tengo desde hace muchos años, todo desnutrido. Ellas, la imágenes, que también son otra forma, tan amada y temida. Aún temo algunas formas de externar (avisar) mi existencia, temo la forma de las expectativas. Pero sigo buscando entre tantas una “buena” para hacer eco en esta vida, la vida que se me pasa corriendo y que seguramente estoy perdiendo mientras gozo la sensación de estar haciendo algo bueno con mi tiempo, con mi vida.

Ahorita.

domingo, 5 de enero de 2014

La ciudad...

En mi primer semana de habitarla lloré mientras un violinista tocaba; triste, viejo, sucio, en el metro... lloré sola, sin recibir por ello una sola mirada... me dolía toda.

Después aprendí a caminarla con filtros, con escudos, con ideales. Aprendía a tocarla con mi propio violín, y sí, duele, como duele todo el país, pero no podemos sólo llorar o no ver.

La cuidad me enseñó a mirar diferente.