La diplomacia y la falacia tejen encuentros, esperados e inoportunos. Repentinos cruces que si fueran casualidad merecerían ser otra cosa. Pero no lo son y llegan apenas a rozar su verdadera identidad, tienen capas y cochambre de hipocresía. Resta, sobra orgullo, formas y formalidades. Somos grises víctimas de lo correcto. Sentimientos rebozados en hormigón y cenizas de sueños. Armadura incorrosible, sankaras en roca, sankaras en roca, sankaras en roca.
un sábado, marzo 2014

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