Aquí me tienes entre una obsesión de tantas buscando, como
indigente en la basura y por toda mi casa, la libreta, esa que ya se convirtió
en dos porque en su búsqueda encontré la memoria de otra también ausente... Sé
que mi obsesión por los recuerdos, su latencia, vigencia y condición me fugan
del ahora, me intoxican de nostalgia. Quisiera, de verdad lo siento, que aquel
ideal acerca de vivir el presente me bañara el cuerpo y el pensamiento,
últimamente cíclico, automatizado, agotado y sediento, que entonces fuera todo
y ese todo tan pleno como mi deseo, el de tenerte cerca. Es una necesidad
añeja, mas no caduca, la que ha velado mi sentir desde hace años, periodos de
esplendor ha habido pocos pero tan reales, pocos y no tan cortos, pocos y no
contables; hablo de la necesidad de renacer... ¿has estado en algún retiro? esa
es mi verdadera esencia, la del exilio de uno mismo... más humana cada día, me entrego
al fin al devenir de un presente salpicado de ideales bellos, brillantes y
cálidos... y entonces llegas, llegaste, aunque
ya estabas y no te vas, aunque te vayas, porque a donde me refiero llegaste
perteneces...: a mi vida, de mi vida ya eres. A ti, al que ya estaba no lo
conozco bien, me has dejado atisbar una personalidad hermosa y así hermosa es
tu esencia en ese Salvador que yo tengo. Hoy cumples 23 años, de lo demás no me
hagas mucho caso pero recuerda bien que este día ofrendé no olvidarte. Dejemos
al futuro ser cuando quiera y sirvámonos del pasado para que nuestro andar
sobre el tiempo sea ligero, sea bello a pesar de que tenga más parecido con un
recuerdo, ¿recuerdas que fabricamos uno?... de aquel recuerdo sólo recuerdo tu
ojo acompañado de la perfección de una ceja que más obscura sería la misma
noche, no aquella de luna llena sino la noche más negra. Decías hace unas
palabras que dejáramos a la vida hablar... pues sí, que hable, que sea fuerte y
claro su discurso, que sepa ser honesta, que se atreva la vida a ser vivida. Dicen
que sólo hay una, (perdona estas palabras atropelladas, en la medida que sea
posible léelas variando la velocidad, de la puntuación interpreta libremente, las
convenciones hoy me sobran y es porque le huyo a la sobremeditación que me envuelve en un loop, pariente y
cómplice del tiempo perdido al que llamamos pasado, recuperado a medias,
perdido de nuevo, valioso como el oro, ¡vaya fortuna aquella!... ya no supe
dónde cerrar el paréntesis... aquí?)... quizá las verdaderas ansias de la vida
nos dejen compartir más, las mías son de aquella que al terminar este monólogo
arrojado sin orden ni piedad reitera que te quiere, que te quiere, que te
quiere. Felices 23.
Para JSTP.
Hoy hace un lustro ofrendé no olvidarte, felices 28.




