lunes, 9 de febrero de 2015

Lo siento

Apareciste en contadas letras. Una vez soñé que un dios me pedía dejarte ir. Uno al que pensé no hacerle caso y de cualquier forma ya a un punto no dependía de mí, así como nunca decidí que los años pasaran y dejaramos de ser niñas, adolescentes... todo lo que ya no somos. Muero cada día y al renacer no estamos, ya no. ¿Qué te puedo exigir después de tu autonomía?
Me quedo con un "lo siento" como la niebla y la agonía, como un respiro al ego. Con una foto en mi pared, un túnel de recuerdos y otro paralelo que sin fondo sólo es negro. Me quedo confiando... no sé bien en qué, supongo que en el desierto.
Eres un hueco, una mutilación en eco, un puño de enredos en mi corazón. Nada ni quién busca resolverlo. Te/me acepto o quizá eso pretendo, así en seco: Yo también lo siento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario